ESPACIO DE EXHIBICIÓN “G”

EXPOSICIÓN PERSONAL
CUANDO CONOCÍ EL FUEGO (SEGUNDA PARTE)

“CUANDO CONOCÍ EL FUEGO” – EXPOSICIÓN PERSONAL

SEGUNDA PARTE

UNA PRESENTACIÓN VISUAL, DONDE IMÁGENES Y RELATOS DE LA REALIDAD MISMA SE UNEN; DONDE LA POESÍA Y LAS ARTES PLÁSTICAS SE ACOPLAN; DONDE EL FUEGO, ANTIGUO BAILARÍN DE LLAMAS, CAUTIVA A NUESTRO ARTISTA Y SU ARDIENTE DANZA, COMO UN POEMA SIN PALABRAS, COMO UNA SINFONÍA DE CHISPAS Y CALOR, ESTIMULA AL ARTISTA A CREAR, IMAGINANDO SU RESPLANDOR.

PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

Por Ernesto Mata Viera

Cuando conocí el fuego, el mundo cambió. Las llamas danzaban ardiendo con pasión, y yo, un simple espectador, quedé atrapado en su hechizo. El calor me envolvía, consumiendo mis miedos y dudas. En ese instante, comprendí que el fuego no solo destruye, sino que también crea y transforma. ¿Qué más te gustaría explorar en el jardín de mis palabras? Te confieso algo más:

CUANDO CONOCÍ EL FUEGO,

Las brasas incandescentes me hablaban en un lenguaje ancestral. Me contaban historias de antiguos cazadores, tribus nómadas y noches estrelladas alrededor de fogatas. El fuego era vida, protección y compañía en la oscuridad.

Y así, mientras las brasas se desvanecían en cenizas, sus palabras se fundían con la memoria familiar, recordándome que el fuego no solo es calor y luz, sino también un vínculo sagrado con nuestros antepasados y con la esencia misma de la vida.

¿Quién soy yo para desafiar el poder del fuego? Me acerqué, extendí mis manos y sentí su calor. Las llamas danzaban, bailando al ritmo de mi corazón. En ese momento, supe que había cruzado un umbral. Ya no sería el mismo. Entendí que todo en mí había cambiado.

Desde entonces, el fuego ha sido mi confidente. En las noches solitarias, enciendo una vela y le cuento mis secretos. Sus chispas me escuchan y, en su danza, encuentro consuelo pintando en llamas historias sin voz y suspiros que se elevan hacia el cielo, intensos y feroz.

Así es como conocí el fuego, y desde entonces, mi vida arde con una pasión inextinguible.

Embarcarme en esta hermosa misión de transmitir mis conocimientos espirituales a través de obras de gran formato, divididos en dos realidades, digamos que una semi-física (por ponerle un nombre) y otra espiritual. Un reto que implica un desafío a nivel personal.

Reflejar con cartas de mi presente, similitudes con todas las historias que había escuchado de Ramonin, era el propósito. No solo bastaba con tener ya todas estas anécdotas, tenían que pasar por mi filtro espiritual y cada obra fue determinada por una carta que se me presentaba.

Al inicio de este proyecto les escribía sobre la necesidad de llevar todo esto a un siguiente nivel. El reto era lograr que el espectador tuviese acceso a los fondos de las obras y a una básica información de la experiencia espiritual descrita a través de las cartas del tarot.

En el ámbito artístico y filosófico, la exploración de lo invisible a través de lo visible ha dado lugar a obras profundas y misteriosas. Los artistas a menudo buscamos trascender lo puramente visual para revelar aspectos más profundos de la existencia humana. Cuando contemplamos una pintura, una escultura o cualquier manifestación artística, recordemos que lo visible es solo la superficie, y que, detrás de ellas se oculta un mundo invisible lleno de significado y simbolismo. Descubre en esta segunda parte de la muestra “Cuando conocí el fuego” la experiencia espiritual que te relataré, a través de mis obras pictóricas.

Lo esencial en una obra de arte está más allá de lo visible. La belleza, la técnica, la historia y la percepción personal se entrelazan para determinar su valor. Siempre que admiremos una pintura, recuerda mirar más allá de la superficie para descubrir su esencia oculta. Por eso, igual que hicimos en la primera parte esta muestra, hemos anexado a las imágenes, Códigos QR (Quick Response), que aunque pueden parecer simples, son en realidad capaces de almacenar muchos datos y permitirte mirar más allá, descubrir su belleza oculta, su significado profundo y su intención y capacidad de comunicar con los expectadores.